Las funciones del capital social en el Derecho Societario

El capital social es aquella cifra numérica determinada por los aportes realizados por los socios. A nivel del desarrollo de la sociedad, el capital social es aportado en la constitución de la sociedad. Posteriormente, por necesidades propias del negocio y/o exigencias normativas, el capital social se irá incrementando o reduciendo. Al respecto, nuestra regulación ha establecido que, en estos casos, dichas variaciones del capital social configuran supuestos de modificación del Estatuto Social, por lo que deberán hacerse mediante escritura pública.

Sobre el particular, el artículo 55 de la Ley General de Sociedades, el cual regula el contenido mínimo del estatuto, demostrando la importancia del capital social en la configuración jurídica de la sociedad, señala lo siguiente:

“Artículo 55.- Contenido del estatuto

El estatuto contiene obligatoriamente:

  1. El monto del capital, el número de acciones en que está dividido, el valor nominal de cada una de ellas y el monto pagado por cada acción suscrita;
  2. Los requisitos para acordar el aumento o disminución del capital y para cualquier otra modificación del pacto social o del estatuto».

Ahora bien, el capital social, tal como se podrá ver, cumple importantes funciones dentro de la organización y desarrollo de la sociedad. Al respecto, se puede decir que el capital social cumple dos funciones principales: la función económica y la función jurídica.

  1. Función económica del capital social

El capital social es el recurso por excelencia del que se valen los socios para poder realizar las actividades económicas que han dado lugar a la constitución de la sociedad. En dicho sentido, a través del capital social se cuenta, en principio, con los fondos necesario para que la sociedad pueda realizar su objeto social. En palabras de Julio SALAS, “el capital se integra con las aportaciones que los socios efectúan para que la sociedad desarrolle los negocios y operaciones que constituyen su objeto social.”[1]

Ahora bien, es cierto que el capital social es el recurso por excelencia del que se vale la sociedad, no debe descuidarse el hecho de que la sociedad no sólo puede desarrollar su objeto social a través de fondos provenientes de sus socios sino también a través de los préstamos que los propios socios o terceros realicen a favor de la misma. En tal sentido, si bien está es una función “lógica” no es necesaria. Adicionalmente, debe tenerse en cuenta que en aquellas sociedades en las que las actividades económicas principales a desarrollar sean servicios, un importe de capital social no garantizará el correcto desarrollo del objeto social.

  1. Función jurídica del capital social

Respecto de la segunda función, Julio SALAS nos dice que “el capital tiene un contenido jurídico que va más allá de la mera apreciación patrimonial señalada[2]. Respecto de su contenido jurídico se puede identificar una doble función que cumpliría el capital social. La primera, una función organizativa. La segunda, una función de garantía. En tal sentido, el capital social “(e)s un instrumento de garantía de los acreedores, en cuanto que la sociedad asume la obligación de conservar un patrimonio igual, por lo menos, a la cuantía del capital social. Al mismo tiempo es módulo de atribución de derechos a los accionistas.” [3]

  • La función organizativa

El capital social es el elemento que sirve para fijar las relaciones entre los socios ya que a través de él se puede determinar la participación de cada socio y, en razón de aquello, el poder que cada uno de los mismos tiene dentro de la sociedad, así como el contenido de sus derechos.
Así, por ejemplo, el artículo 286 de la Ley General de Sociedades, referido a la Sociedad Comercial de Responsabilidad Limitada, señala lo siguiente:

“Artículo 286.- Formación de la voluntad social
La voluntad de los socios que representen la mayoría del capital social regirá la vida de la sociedad.

El estatuto determina la forma y manera como se expresa la voluntad de los socios, pudiendo establecer cualquier medio que garantice su autenticidad.

Tal como se ve en este artículo, la Ley General de Sociedades establece que: (a) la voluntad de los socios se determinará por la mayoría del capital social; y (b) en caso se cuente con un determinado porcentaje del capital social (quinta parte del capital social), se tendrá el derecho a que de manera obligatorio se celebre la junta general.

Sin perjuicio de lo anterior, será obligatoria la celebración de junta general cuando soliciten su realización socios que representen por lo menos la quinta parte del capital social.” (Énfasis agregado).

[1] SALAS SÁNCHEZ, Julio, Apuntes sobre el capital social de las sociedades anónimas en la nueva Ley General de Sociedades, en Ius et Veritas N.º 17, p. 134.
[2] SALAS SÁNCHEZ, Julio, Apuntes sobre el capital social de las sociedades anónimas en la nueva Ley General de Sociedades, en Ius et Veritas N.º 17, p. 134.
[3] ESTEBAN VELASCO, Gaudencio, Sociedad Anónima: Principales aspectos y problemas de su regulación, en Revista de Derecho de Sociedades, N.º 2, 1994, p. 134.

Escrito por Joe Navarrete
Fuente: https://www.enfoquederecho.com/

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

1
Hola
Powered by